L Lorotica El portal erótico multilingüe
Búsquedas populares: Romance · Aventura · Cornudo consensual · Viaje · Oficina / Trabajo

La primera vez en la autopista

Relatos de Primeras Veces · aprox. 7 min de lectura · Mayores de 18

El olor a asfalto caliente y pradera seca entra por las ventanillas abiertas del viejo Cadillac. Lena apoya la cabeza contra el cristal fresco, sintiendo la leve vibración del motor a través del asiento. A su lado está Felix, los dedos sueltos sobre el volante, la mirada fija en la carretera interminable. Llevan cinco horas atravesando la inmensidad de Nevada, el sol se pone lentamente en un estallido de colores naranja y violeta.

Lena lo observa de reojo: la forma en que abre ligeramente la boca cuando está concentrado, cómo su mano acaricia impaciente el cuero del volante. Se conocen desde hace tres años, han hablado durante noches enteras de llamadas telefónicas, han tanteado entre dudas y esperanzas. Pero nunca han estado solos. Nunca tan cerca.

Felix toma su mano, la coloca sobre su muslo. Su piel está caliente, las venas se sienten bajo los dedos. «Lena», dice en voz baja, «te quiero. Ahora. Aquí.» Su voz apenas tiembla, pero ella oye el deseo en ella, el que ha contenido durante tanto tiempo.

La decisión

Lena traga saliva. Su corazón golpea contra las costillas mientras dirige la mirada hacia las colinas desiertas. Ni un solo coche a la vista. El crepúsculo se extiende como un velo sobre la tierra. «¿Aquí?» Su voz suena más ronca de lo que pretendía.

Felix maniobra el coche hacia el arcén, deja el motor en marcha. Luego se gira hacia ella, toma su rostro entre ambas manos. Sus ojos están oscuros, su aliento cálido en sus labios. «Te quiero entera. No solo besos que piden más. Quiero sentirte.»

Lena asiente, un pacto silencioso entre ellos. Trepan al amplio asiento trasero, el acolchado cruje bajo su peso. El aire es denso, con olor a cuero y gasolina, mezclado con el sudor de ambos, la tensión electrizante.

El descubrimiento

Sus manos encuentran su nuca, la atraen hacia él. El primer beso es suave, casi vacilante, una pregunta. Los labios de Lena se abren, saborea sal y algo dulce de la Coca-Cola que bebieron hace una hora. La punta de su lengua roza su paladar, un escalofrío que le dispara directamente al vientre.

Ella hunde los dedos en su pelo, se aprieta más contra él. El espacio reducido del coche los obliga a acurrucarse el uno en el otro. Felix desabrocha su blusa, botón a botón, con una lentitud que la vuelve loca. El aire frío golpea su piel, la carne de gallina se extiende como un fuego artificial.

Él aparta la tela, inclina la cabeza y toma su pezón en la boca. Lena jadea, aprieta su cabeza contra sí. Su lengua juega con la punta dura, un suave chupeteo que envía oleadas de placer por todo su cuerpo. Siente cómo la humedad asciende entre sus piernas, cómo la tela de sus bragas se moja.

«Felix», susurra, apretando más el agarre en su pelo. «Te necesito.»

Él levanta la cabeza, la mira, una sonrisa juguetea en sus labios. «Eres tan hermosa cuando estás excitada.» Su mano viaja más abajo, acariciando su vientre, el interior de sus muslos. Lena se estremece bajo su tacto, tan tierno y a la vez tan exigente. Siente cómo su coño late, cómo anhela más.

Felix se inclina, besa su cuello, chupa suavemente el punto sensible bajo su oreja. Un gemido se escapa de ella, y se aprieta contra él. Sus manos se deslizan bajo sus bragas, acarician su húmedo coño. Está lista, tan lista.

«Quiero probarte», murmura, deslizándose más abajo, besando su vientre, sus caderas. Lena levanta las caderas cuando él aparta sus bragas y baja la cabeza entre sus piernas. Su primera embestida de lengua es una revelación: cálida, hábil, directa sobre su clítoris. Ella jadea, hunde los dedos en su pelo. Él la lame, chupa suavemente, se sumerge en ella mientras su nariz presiona su clítoris. El placer aumenta, una ola que se acumula.

«Oh, Felix», gime, su aliento entrecortado. «No pares.»

Él obedece, acelera el ritmo, su lengua gira, se presiona contra ella. Ella siente cómo se acerca, cómo todo se contrae. Entonces estalla: un orgasmo que la sacude, que la hace gritar. Felix sigue chupando, alargando las contracciones, hasta que ella yace agotada.

Él se incorpora, su barbilla brillante de ella. «Sabes tan bien.»

La preparación

Se endereza, la mira a los ojos. «Quiero verte tanto, Lena. Entera.» Él abre su cinturón, el botón de sus shorts, baja la cremallera. Ella levanta las caderas, le ayuda a quitar la prenda, hasta que solo lleva las bragas y la blusa abierta.

Felix traga saliva, su nuez se mueve. «Eres preciosa.» Su mano se posa sobre su vientre plano, desciende, acaricia la piel suave sobre las bragas. Lena tiembla bajo su tacto, tan tierno y a la vez tan exigente.

Él aparta las bragas, se sumerge con un dedo dentro de ella. Lena jadea, presiona la cabeza contra el reposacabezas. Su dedo está caliente, se desliza sin esfuerzo en su cálida humedad. Está tan lista, tan abierta. Él lo mueve lentamente, en círculos, golpeando exactamente el punto que hace temblar sus piernas.

«No», gime, «quiero sentirte dentro de mí. Por favor.»

Él se retira, abre su pantalón. Su verga salta, dura y brillante con su humedad. Lena mira, siente un tirón profundo dentro de ella, una avidez que la sorprende a ella misma. Se inclina, envuelve su fuste con la mano, lo guía hacia su boca. Felix gime cuando ella lo toma, sintiendo su punta en su paladar. Ella lo lame, chupa suavemente, un preludio que lo pone aún más duro.

«Lena, no aguanto mucho más», jadea él, sus manos en su pelo.

Ella lo suelta, se recuesta, los brazos extendidos hacia él. «Ven dentro de mí.»

La unión

Felix se posiciona sobre ella, sus manos apoyadas junto a sus hombros. La estrechez del coche los obliga a una intimidad que no permite distancia. Se miran a los ojos mientras él se desliza lentamente dentro de ella.

Un primer titubeo, una resistencia que se estira, y luego el momento de la penetración. Lena siente una plenitud que nunca ha sentido. Él la llena, se presiona contra sus paredes, una sensación que irradia hasta sus dedos de los pies. Ella clava los dedos en su espalda, un sonido medio ahogado se escapa de ella.

Felix se queda quieto, su respiración entrecortada. «¿Todo bien?», susurra, con la frente apoyada contra la de ella.

«Sí. Muévete. Despacio.»

Él obedece, se retira casi por completo, luego empuja de nuevo. Surge un ritmo que suena como una canción ancestral. Las caderas de Lena se elevan, ella se adapta, lo toma más profundo, lo siente en cada rincón. Los asientos de cuero crujen bajo ellos, sus alientos se mezclan en

Gefällt dir die Geschichte? Teile sie 🔥

X Reddit Telegram WhatsApp Tumblr kopiert ✓
Valorar: Sé el primero

Voces de la comunidad

Aún no hay voces — sé la primera en decir qué te ha excitado.

Sin registro, sin correo — solo tu seudónimo.

Solo para adultos

Este sitio contiene contenido sensual y erótico destinado exclusivamente a personas adultas.

Al entrar confirmo:

Soy menor de edad — salir

La confirmación se guarda en una cookie durante 30 días y puede revocarse borrando la cookie. No sustituye a un software técnico de protección de menores (§ 11 (1) JMStV); se recomienda encarecidamente su uso.

Susi · KI-Komplizin (Avatar: AI-generiert via Pollinations.ai Flux, CC0-Stil)Escribe con Susi